1. Lo primero, limpiar

Lo primero, limpiar
Antes de ponerte manos a la obra, echa un vistazo a tu cocina: ordena, friega lo que esté sucio y asegúrate de que recipientes, fogones, horno... incluso el suelo esté limpio. No hay nada más desagradable y antihigiénico que cocinar en un espacio sucio o desordenado. Además, al verlo todo perfecto te apetecerá mucho más empezar y pondrás más cuidado desde el principio.
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